¿Qué quiere Dios de ti? El verdadero significado de obedecer

Las personas que tienen hijos saben cuán agradable es verlos obedecer. Los padres conocen el valor de enseñar a sus hijos a escuchar y seguir sus instrucciones. De la misma manera, Dios se agrada cuando sus hijos le obedecen y guardan su Palabra.

Entonces, ¿qué significa realmente la obediencia a Dios? ¿Consiste simplemente en cumplir algunas reglas o realizar determinados rituales religiosos?

En este estudio bíblico veremos qué significa obedecer verdaderamente a Dios, por qué los rituales religiosos no sustituyen la obediencia y cómo conocer a Jesús nos capacita para vivir conforme a su Palabra.

Rey Saúl desobedece la orden de Dios y conserva animales de Amalec

En primer lugar, aprendamos lo que no es obediencia. Para esto, veamos el ejemplo del rey Saúl.

Este hombre fue ungido como el primer rey de Israel. Dios lo había escogido y le había dado una orden específica: debía ir a la batalla contra Amalec y acabar con todo.

Sin embargo, Saúl decidió dejar vivo al rey Agag y llevar consigo las mejores ovejas y vacas. Su intención era ofrecerlas en sacrificio a Dios.

Muchos podrían pensar que Saúl había hecho algo bueno, puesto que quería ofrecer un sacrificio al Señor. Tal vez algunos considerarían que no había hecho nada grave. Sin embargo, ante los ojos de Dios, Saúl había desechado su Palabra. El rey hizo lo que le pareció bien en lugar de seguir la orden que Dios le había dado.

“¿Y crees que al Señor le gustan tus holocaustos y ofrendas más que la obediencia a sus palabras? Entiende que obedecer al Señor es mejor que ofrecerle sacrificios, y que escucharlo con atención es mejor que ofrecerle la grasa de los carneros.” 1 Samuel 15:22

En 1 Samuel 15:22, el profeta amonesta a Saúl por su desobediencia. Este pasaje nos enseña que obedecer a Dios no significa hacer lo que nos parece correcto ni cumplir solamente una parte de lo que Él nos pide.

La verdadera obediencia consiste en seguir fielmente la Palabra de Dios.

La religión es un estorbo para la obediencia a Dios

En la antigüedad, el pueblo de Dios debía ofrecer sacrificios de animales. La sangre de esos animales cubría sus pecados y esta práctica debía realizarse continuamente. Con el tiempo, podía convertirse en un ritual religioso.

El problema de Saúl fue que puso su propio ritual por encima de la Palabra de Dios. La religión puede convertirse en un estorbo para la obediencia cuando las personas presentan ante Dios lo que sus tradiciones o prácticas religiosas establecen, en lugar de hacer lo que Dios ha dicho.

Por este motivo, nuestra obediencia a Dios no se basa en rituales religiosos, sino en su Palabra, que permanece para siempre. Las religiones pueden cambiar y transformarse, pero la Palabra de Dios permanece.

Caín y Abel: religión frente a verdadera obediencia

Caín presenta frutos de la tierra mientras Abel ofrece un cordero a Dios

Caín y Abel nos presentan otro ejemplo importante. Génesis 4 relata que, después de la caída, los hijos de Adán y Eva presentaron una ofrenda a Dios.

Estos jóvenes habían aprendido esta práctica de sus padres, quienes a su vez habían recibido de Dios las instrucciones relacionadas con el sacrificio. Génesis 3:21 relata que Dios hizo vestiduras de piel para Adán y Eva, y Hebreos 9:22 enseña el principio del derramamiento de sangre relacionado con el perdón de los pecados.

Caín presentó como ofrenda frutos de la tierra, mientras que Abel presentó los primogénitos de sus ovejas.

Dios miró con agrado la ofrenda de Abel, pero no recibió de la misma manera la ofrenda de Caín. La diferencia no estaba simplemente en que uno hubiera presentado una ofrenda y el otro también. El relato muestra una diferencia en la manera en que cada uno se acercó a Dios.

Lo que hizo Caín puede ilustrar el intento de acercarse a Dios de una manera diferente a la establecida por Él. Abel, en cambio, representa una adoración que busca agradar a Dios conforme a lo que Él ha establecido.

La verdadera adoración no consiste simplemente en realizar rituales. La verdadera adoración está relacionada con la obediencia a Dios.

La verdadera obediencia nace al conocer a Jesús

La obediencia a Dios no consiste únicamente en esforzarnos por cumplir reglas. Conocer a Jesús transforma nuestra vida y nos lleva a vivir conforme a la Palabra de Dios.

Jesús es quien nos enseña y nos capacita para obedecer la Palabra de Dios.

“Con esto podemos saber que lo conocemos: si obedecemos sus mandamientos. El que dice: «Yo lo conozco», y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso, y no hay verdad en él.” 1 Juan 2:3-4

Cuando reconocemos a Jesús como Señor, pasamos a una nueva vida. En esta vida nueva tenemos comunión con Cristo y somos su templo. Su verdad está en nosotros, nos transforma y nos capacita para obedecer.

La obediencia crece en nosotros a medida que crecemos en el conocimiento de Jesús. Aprendemos de su Palabra, de su carácter y de sus acciones. Su amor nos rescató para que vivamos de la manera en que Él vivió en la tierra.

“El amor de Dios se ha perfeccionado verdaderamente en el que obedece su palabra, y por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” 1 Juan 2:5-6

Conocer a Jesús, entonces, no es solamente adquirir conocimiento acerca de Él. Es permitir que su verdad transforme nuestra manera de pensar y de vivir.

La obediencia trae recompensas

Cuando obedecemos a Dios, demostramos que tenemos fe en nuestro Padre. La fe nos lleva a actuar conforme a su Palabra.

Por eso, la obediencia está relacionada con las bendiciones que Dios promete a quienes siguen su camino. Veamos algunos ejemplos bíblicos.

1. Obedecer te conduce por el camino de la bendición

“Sigan por el camino que el Señor su Dios les ha ordenado seguir, para que les vaya bien y vivan muchos años en la tierra que van a poseer.” Deuteronomio 5:33

El Señor promete que, cuando permanecemos en su camino, seguimos su Palabra y lo obedecemos diariamente, nos irá bien y podremos disfrutar de los años de vida que Él nos concede.

La obediencia nos mantiene encaminados conforme a la voluntad de Dios.

2. Obedecer te ayuda a prosperar en lo que haces

“Pero tienes que esforzarte y ser muy valiente. Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas.” Josué 1:7

Cuando ponemos nuestro interés en actuar conforme a las Escrituras y tenemos cuidado de no desviarnos de la voluntad de Dios, seguimos el camino que Él nos ha señalado.

Esto es posible porque Dios no pierde ni fracasa en sus propósitos. Él siempre lleva a cabo sus planes. Por lo tanto, cuando escuchamos su Palabra y la obedecemos cuidadosamente, dejamos de depender únicamente de nuestros propios planes y aprendemos a caminar conforme a los planes del Señor.

3. La obediencia trae bendición sobre tus labores

Mujer cristiana trabajando con dedicación mientras sigue principios bíblicos

“Sucederá que si obedecen cuidadosamente mis mandamientos que hoy les mando, para amar al SEÑOR su Dios y para servirle con todo su corazón y con toda su alma, entonces él dará la lluvia a la tierra de ustedes en su tiempo, tanto la lluvia temprana como la lluvia tardía. Así podrás recoger tu grano, tu vino y tu aceite. Él dará también hierba en tu campo para tu ganado. Así comerás y te saciarás.” Deuteronomio 11:13-15

La lluvia sobre los cultivos representa las condiciones necesarias para una buena producción. Este pasaje muestra cómo Dios podía bendecir las labores de su pueblo cuando este caminaba en obediencia a sus mandamientos.

De esta manera, podemos entender que Dios se interesa por cada área de nuestra vida y desea que aprendamos a confiar en Él mientras hacemos nuestro trabajo y seguimos su Palabra.

Vive en obediencia a Dios

Quiero que recuerdes algo importante: tu Padre quiere que vivas como un hijo obediente.

Conocer a Jesús te lleva a una nueva vida y te capacita para vivir conforme a su Palabra. A medida que creces en el conocimiento de Cristo, también aprendes a reflejar su carácter y a caminar como Él anduvo.

La obediencia no consiste en realizar rituales para intentar agradar a Dios. Consiste en escuchar su Palabra, creerla y ponerla en práctica.

Si quieres profundizar precisamente en cómo amar a Dios y demostrar ese amor con tu vida, te invito a leer también Cómo amar a Dios con todo tu corazón. Allí encontrarás una enseñanza que complementa este estudio y te ayudará a comprender mejor la relación entre amar a Dios y vivir para Él.

No te quedes solamente con el conocimiento. Da el siguiente paso: conoce más a Jesús, pon su Palabra en práctica y comienza a vivir la vida abundante que Él preparó para ti.

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