El tema de las buenas obras puede llegar a ser controversial. Esto se debe a que muchas religiones afirman que haciendo lo bueno se llega al cielo. Sin embargo, esta enseñanza es contraria a la verdad revelada en la Biblia.
Es más, una de las razones de la Reforma Protestante tuvo que ver precisamente con las obras. La religión tradicional afirmaba que la salvación era por fe y obras, lo cual representa un gran error y un desvío de las Escrituras.
Así que, en 1517, Martín Lutero dio inicio a la Reforma Protestante, que se basó en cinco pilares. Entre ellos estaba la tesis de “solo gracia”, mostrando a través de la Biblia que la salvación es únicamente por la gracia de Dios.
Por eso, este es un tema que como creyentes debemos conocer muy bien. Necesitamos mantenernos firmes en la gracia de Cristo y no desviarnos de la fe.
Entonces, ¿qué dice la Biblia sobre las obras? Hoy aprenderemos sobre las obras según la Biblia, las obras del hombre sin Cristo, las obras del cristiano y la importancia que estas tienen en nuestra vida.
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ToggleLas obras del hombre sin Cristo
“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” Isaías 64:6
Toda obra del hombre sin Cristo es considerada un trapo de inmundicia. Es decir, las obras de una persona que intenta acercarse a Dios por sus propios medios son consideradas desagradables ante Dios.
Esto se debe a que, sin Cristo, el ser humano está identificado con la naturaleza caída de Adán. Así que, por más que intente hacer lo bueno, su inclinación siempre será hacia el mal. El problema está en su naturaleza de pecado.
Además, a Dios le desagradan las obras del no creyente porque son frutos del árbol incorrecto, el de la ciencia del bien y del mal. En otras palabras, sin Cristo las personas pueden hacer dos cosas: obras religiosas y obras de pecado.
Ambas son malas ante Dios, pues proceden de una naturaleza separada de Él y representan rebelión contra Dios.
Cornelio: un ejemplo de que las obras no salvan
El libro de los Hechos relata, en el capítulo 10, la historia de Cornelio. La Biblia describe a Cornelio como un hombre piadoso y temeroso de Dios, que hacía limosnas y oraba siempre.
Es decir, Cornelio no era un mal hombre.
Ahora, ¿cuántas personas hay como Cornelio? No son malas personas. Son religiosas, ayudan a los demás, quieren buscar a Dios y hablan de Él. Sin embargo, al igual que Cornelio, tienen un gran problema: no están en Cristo.
Y sin Cristo, por más obras que hagan y por buenas personas que sean, no son salvas.
Pero había esperanza para Cornelio, y también hay esperanza para quienes se encuentran en esa misma situación.
La Biblia relata que Cornelio tuvo una visión en la que un ángel le indicó que debía mandar a buscar a Pedro, quien le hablaría palabras por las cuales sería salvo.
Entonces, Cornelio envió a buscar al apóstol Pedro. Pedro llegó y le predicó el evangelio de Jesucristo a él y a sus invitados.
La Biblia relata que, mientras escuchaban, fueron llenos del Espíritu Santo. Esto mostró que habían creído, e inmediatamente fueron bautizados en el nombre de Jesús.
Así que las obras de Cornelio no lo salvaron. Él fue salvo al escuchar y creer en Cristo.
Las obras del cristiano
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5
Cristo es el árbol de la vida y solo al estar en Él podemos dar fruto para Dios.
Sin Cristo, no podemos hacer nada que le agrade a Dios. Solo al estar en Él somos nuevas criaturas, recibimos el ADN del Padre y somos equipados para hacer las obras que a Él le agradan.
“Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.” Juan 6:28-29
De modo que la obra que Dios espera es que creamos en Cristo. Y al hacer esto, recibimos de Él la capacidad de andar en su luz.
No por religión, sino por causa de nuestra relación estrecha con su Espíritu.
La importancia de las obras del cristiano
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:8-10
La salvación es un regalo de Dios para nosotros. Este regalo costó la vida de Jesús en la cruz. Allí Él pagó el precio de nuestra salvación.
Ninguna de nuestras obras se compara con la obra de Cristo en la cruz. Así que no somos salvos por obras.
En cambio, somos salvos para buenas obras.
La salvación nos permite poner en práctica las buenas obras del Señor, las cuales son importantes para alumbrar la vida de los demás y mostrarles que nuestro Dios es real.
Por eso, la importancia de las obras del cristiano radica en que, gracias a nuestro actuar, otras personas pueden conocer a Cristo. Somos cartas abiertas que muestran a los demás que pertenecemos a Dios.
Entonces, las obras no nos salvan ni nos acercan a Dios. Jesucristo nos salva y nos acerca a Dios.
Sin embargo, las obras del cristiano sí son importantes, pues nos convierten en un testimonio vivo para que otros conozcan a Jesús y puedan vivir la abundante vida en Cristo.
Las obras no te salvan, pero muestran a Cristo en ti
Cuando entendemos las obras según la Biblia, podemos evitar dos extremos: confiar en nuestras obras para obtener salvación o pensar que, como somos salvos por gracia, nuestras acciones ya no tienen importancia.
La Biblia nos muestra algo diferente.
No hacemos buenas obras para conseguir la salvación. Hacemos buenas obras porque hemos recibido la salvación por medio de Jesucristo.
Cristo es quien transforma nuestra vida y nos capacita para producir fruto. Por eso, nuestras obras deben ser el resultado de nuestra relación con Él y no un intento de ganar el favor de Dios.
La salvación comienza con Cristo, permanece en Cristo y produce fruto en nuestra vida por medio de Cristo.
Así que recuerda: no eres salvo por las obras; eres salvo por gracia mediante la fe, y esa nueva vida en Cristo te lleva a caminar en buenas obras.
Si quieres profundizar más en este tema y entender la clase de fe agrada realmente a Dios, te invito a leer este estudio: La fe que agrada a Dios.
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