El fundamento de nuestra seguridad lo encontramos en el Salmo 37:24: “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano”.
Ese sostener de la mano nos habla de seguridad, de protección y de dependencia. Que Dios nos tenga tomados y sostenidos de Su mano significa que dependemos de Él, que Él cuida de nosotros y nos guarda en todo momento.
Etimológicamente, seguridad viene del latín securitas, que significa «estar a salvo». Y esa es la verdad que debe grabarse en tu corazón hoy: en Cristo, estás a salvo.
Contenidos
ToggleDios es nuestro baluarte
“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?” Salmos 27:1
Dios es nuestro lugar de protección. En Él podemos refugiarnos y resguardarnos con total confianza. Cuando vivimos conscientes de que estamos en Sus manos, ningún temor, intimidación o amenaza puede dominarnos. La seguridad en Dios nos afirma en el lugar más seguro que existe: las manos del Padre.
Dios es nuestro escudo
“Toda palabra de Dios demuestra ser verdadera. Él es un escudo para todos los que buscan su protección.” (Proverbios 30:5)
En tiempos antiguos, el escudo se usaba para detener flechas lanzadas para causar daño. Hoy podríamos compararlo con un chaleco antibalas: la persona puede sentir el impacto, pero la bala no logra herir su cuerpo.
Así ocurre en nuestra vida diaria. Estamos expuestos a muchas “flechas”: dificultades económicas, conflictos familiares, calumnias, persecución, enfermedad o cualquier otra adversidad. Son ataques del enemigo. Sin embargo, nuestro escudo es Dios. Aunque sintamos el impacto, nada puede destruirnos porque nuestra seguridad está en Dios.
El apóstol Pablo lo expresa así:
“Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos.” (2 Corintios 4:8-9)
¿Por qué no estamos angustiados? Porque en Dios estamos seguros.
¿Por qué no desesperados? Porque en Dios estamos seguros.
¿Por qué no desamparados ni destruidos? Porque nuestro Dios sostiene nuestra mano. ¡Aleluya!
¿Por qué tenemos seguridad en Dios?
Porque podemos confiar plenamente en la fidelidad de nuestro Dios.
“Si somos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.” (2 Timoteo 2:13)
Dios no puede actuar en contra de Su naturaleza. Él es fiel y jamás dejará de serlo. Su carácter es nuestra garantía y nuestra seguridad.
¿En qué tenemos seguridad?
En Jesús y Su Palabra. De hecho, Jesús y la Palabra son uno solo. Jesús es la Palabra hecha carne. Por eso, cuando creemos en Jesús, creemos en Su Palabra, y ahí descansa nuestra seguridad en Dios.
Lee también: https://www.abundantevidaencristo.com/la-seguridad-en-dios-caminar-confiados-en-sus-manos/
2 Beneficios De Tener Nuestra Seguridad En Dios
1. Tenemos paz
Salmos 4:8, en la versión Reina-Valera, nos dice que Dios nos hace vivir confiados. Confianza y seguridad siempre van de la mano.
La NBV lo expresa así:
“En paz me acostaré y dormiré, porque sólo tú, Señor, me haces vivir seguro.”
En Dios encontramos paz. Jesús es el Príncipe de Paz, y la paz que Él nos da no depende de las circunstancias externas, sino de una confianza interna en que Dios no falla.
Si Él lo dijo, Él lo hará. Su Palabra se cumple, y todas Sus promesas son un rotundo “sí”. Eso debería bastarnos para descansar.
Si estás teniendo dificultades para dormir, comienza a meditar en la Palabra. Reemplaza los pensamientos de angustia por versículos que fortalezcan tu fe.
2. Tenemos certeza
El mundo está lleno de incertidumbre. Muchos dicen que “lo único seguro es la muerte”. Pero nosotros tenemos algo distinto: certeza en Dios.
Nuestra fe no es un experimento; no estamos probando a ver si funciona. Sabemos que la Palabra funciona. Por eso derribamos todo argumento que se levanta contra el conocimiento de Cristo.
Muchas veces llegan pensamientos de duda, como dardos del enemigo. Pero cuando nuestra seguridad está en Dios, enfrentamos esos pensamientos con la Palabra.
“Esto es imposible”, dice la mente.
Pero respondemos: Escrito está: nada es imposible para Dios, y todo es posible para el que cree.
Entonces la fe se levanta, porque Dios es nuestra seguridad.
¿Cómo Disfrutar Estos Beneficios?
Si crees en Jesús como tu Señor y Salvador, ya estás en el lugar seguro. Ahora necesitas alimentar tu fe, desarrollarla y vivir conforme a Su Palabra.
Jesús lo explicó así:
“Cualquiera que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, vinieron los ríos, soplaron los vientos y golpearon aquella casa, pero no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” (Mateo 7:24-25)
Cree en Jesús. Cree en Su Palabra. Y vive Su Palabra. Ahí está la verdadera seguridad en Dios.
¡Síguenos en nuestras redes sociales!
