Todos anhelamos una vida agradable, sin importar la edad, la raza o la nacionalidad. Sin embargo, en esta búsqueda por tener una buena vida, existen dos errores fatales que impiden que goces de ella. Por eso es importante que aprendas a identificarlos, de tal manera que puedas disfrutar de la clase de vida que Jesús pagó y compró para ti en la cruz.
Contenidos
TogglePrimer Error: Desconocer tu herencia en Cristo
Imagina a un padre muy rico, dueño de las empresas más exitosas. Su hijo vive en un país lejano, así que él le envía dinero mensualmente. Sin embargo, llegó un día en el que el hijo no recibió más su mensualidad. Este se enojó con su padre y creyó que había sido abandonado, de modo que cortó toda comunicación con su casa.
El tiempo pasó y el joven atravesó grandes dificultades. Una mañana, recibe la llamada de un empleado de su padre, quien le explica que su padre falleció y que, al ser dueño de toda la herencia, ya no era necesaria una mensualidad. El empleado le aclara que el dinero está a su nombre y lo habían buscado para que pudiera disfrutarlo.
¿La enseñanza? Este joven pasó necesidades por desconocer lo que le pertenecía.
¿Te parece lógico no disfrutar de tu herencia por no saber que existe? A veces, como hijos de Dios, nos sucede algo parecido. La Biblia dice que somos «herederos de Dios y coherederos con Cristo» (Romanos 8:17). Por lo tanto, nosotros tenemos una herencia espiritual y material al estar en Cristo.
Jesús vino a restituirnos lo que habíamos perdido por causa del pecado. Cristo vino a devolvernos lo que Satanás nos había quitado en el jardín del Edén. Gracias a la obra de Jesús en la cruz, ahora tenemos acceso a toda la bendición de Dios y a la herencia del Rey.
Debido a lo que Jesucristo hizo, todas las promesas de Dios nos pertenecen y son una realidad para nuestra vida. No seas como el hijo que ignora sus derechos y pasa necesidades.
¿Cómo reclamar las promesas de Dios?
Evita el error de desconocer lo que es tuyo. Estudia diligentemente la Palabra de Dios; ahí se encuentra consignada la herencia que te pertenece por ser su hijo. La Biblia es tu testamento: el documento que te ratifica como heredero de las promesas y dueño de sus bendiciones. Eres coheredero con Cristo, lo que significa que heredas lo mismo que Él. Lo que es de Jesús, también es tuyo.
Segundo Error: Confundir la voluntad de Dios para tu vida
En la historia del padre rico, ¿por qué el joven cortó toda comunicación? Porque pensó mal de su padre; creyó que lo había abandonado. Estaba confundido sobre la voluntad de su padre y, como consecuencia, sufrió carencias innecesarias.
Tú no tienes por qué vivir así. Tú puedes conocer la voluntad de Dios. Estudiar la Biblia te evitará la confusión acerca de lo que Él quiere para ti y te ayudará a disfrutar los beneficios de ser hijo del Dueño.
Muchas veces, al enfrentar dificultades, nos confundimos y creemos que el sufrimiento es lo que Dios quiere. Esa confusión nos hace conformarnos y resignarnos. Pero te comparto una verdad fundamental: Dios no te quiere derrotado. Su voluntad es que estés por encima de las adversidades.
No culpes a Dios de los problemas que vives. Tienes un adversario que no quiere que disfrutes tu herencia, alguien que busca confundirte para que pienses que tu Padre te ha abandonado.
Lo que dice Juan 10:10 sobre la vida abundante
Analicemos un versículo clave que elimina toda confusión:
«El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.» — Juan 10:10 (NTV)
- ¿Quién es el ladrón? Satanás. ¿Qué busca? Robarte, matarte y destruirte. Si enfrentas un problema financiero grave, una enfermedad incurable o pleitos que destruyen tu matrimonio, identifica la fuente: eso viene del enemigo para robar tu paz, tu salud y tu familia.
- ¿Cuál es el objetivo de Jesús? Darte vida plena y abundante. Todo lo que te aporta restauración, paz y provisión proviene de tu Padre Celestial.
¿Cómo vivir en la plenitud de Dios?
La próxima vez que sientas confusión sobre la voluntad del Padre, recuerda: para recibir de Dios necesitas fe, y para tener fe, necesitas conocer las Escrituras. A medida que lees la Biblia y descubres las promesas de Dios, tu fe crece y empiezas a experimentar la vida abundante en Cristo.
La clave para gozar de esta plenitud es conocer la voluntad del Padre y no confundirla con el propósito del enemigo. Recuerda siempre: en Jesús está tu bendición.
